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El conjunto de Clemente tiene un mal reencuentro con la Segunda División al caer ante el recién ascendido Rayo Vallecano, que fue muy superior a los granas El Real Murcia comenzó con mal pie su andadura en su retorno a la Segunda División. Ante un recién ascendido como el Rayo Vallecano, el equipo de Javier Clemente se mostró inferior a lo largo de noventa minutos en los que apenas generó tres o cuatro ocasiones de gol. En defensa, y a pesar de encajar sólo un tanto, la cosa no fue mucho mejor, ya que el peligro rondó constantemente la portería de un serio Elía. Javier Clemente no tuvo más remedio que reconocer la justicia del triunfo vallecano y el fracaso de su estrategia del pelotazo. La iniciativa durante los primeros minutos correspondió, como era de esperar, a un Rayo Vallecano que quiere hacer de su estadio un fortín en el que afianzar su permanencia, para lo que cuenta con el aliento inagotable de una hinchada más animosa que numerosa. Ya a los dos minutos avisarían los franjirrojos de sus aviesas intenciones en un saque de esquina botado desde la izquierda por Míchel y que obligó a emplearse a fondo a Elía ante los remates de Piti y Albiol. El Murcia contestaba poco después en una internada de De Lucas en el área que el catalán culminó con un disparo desviado y sin peligro. Hasta cumplirse el primer cuarto de hora, se mantuvo el control vallecano, aunque sin acciones dignas de mención. Pero, en el segundo córner botado por el ex murcianista Míchel con su zurda prodigiosa, Dialiba resbaló y propició un cabezazo de Enguix hacia la portería de Elía que Aganzo, en su debut oficial con la elástica franjirroja, peinó al fondo de la red. El temido primer gol madrileño llegaba demasiado pronto y esto condicionó el juego de un Real Murcia que dudó entre irse en busca del empate o aguantar las acometidas del envalentonado Rayo. En el 21, una combinación entre Aganzo y Albiol fue culminada por Diame con una volea que se perdió por encima del travesaño, tras botar delante de Elía. Poco después, Piti lo intentaba desde lejos y el meta navarro despejaba a córner para evitar males mayores. Aganzo tampoco pudo aprovechar sendos remates de cabeza que pusieron fin al monólogo vallecano durante los primeros treinta minutos. A partir de ahí, se desperezó un Murcia que, a priori, era el equipo grande del partido. Sin desmelenarse, optó por ganar el centro del campo y, desde ahí, buscar vías de penetración hacia la meta de un Cobeño casi inédito en su regreso. Fue otro madrileño, Núñez, el encargado de despertarle de su sopor con un disparo desde unos 25 metros que puso en serios aprietos al cancerbero. De Lucas volvió a probar fortuna desde la frontal tras una dejada de Iván Alonso con idéntica fortuna que en su primer intento. Y Núñez protagonizó los dos últimos escarceos marcando gol tras ser invalidada la acción por fuera de juego y presionando a Cobeño, cuyo despeje golpeó en el cuerpo del único campeón de Europa que había sobre el césped ante el murmullo intranquilo de la afición local. Ambos equipos regresaron al terreno de juego sin cambios en las alineaciones y tampoco se apreció un cambio en la actitud de unos y otros en lo que se refiere al juego. Eso sí, el primero que avisó fue el Murcia, con un medido centro de De Lucas desde la banda derecha que Dialiba, completamente solo, mandó a las nubes. La fortuna se alió con los murcianistas en el 52, tras un nuevo córner, esta vez botado por Albiol desde la derecha, que cabeceó Aganzo sin oposición al larguero. Sin duda, el punto negro del equipo ayer verde en su estreno liguero fue la defensa de esos saques de esquina que casi siempre terminaron con el remate de los delanteros madrileños. Y, como el panorama no variaba, Clemente optó por meter pólvora con la incorporación de dos recién llegados, el serbio Despotovic y el polaco Sikora, en la punta de ataque. El dibujo cambió, los ayer verdes adelantaron unos metros su posición en el campo y esto trajo como consecuencia lógica mayores huecos para Aganzo. Tras el carrusel de cambios, a punto estuvo de llegar el segundo gol en una galopada de Collantes, que ganó la línea de fondo y centró para que primero Pachón y luego Albiol estrellasen sus remates en Elía y un defensor murciano que, esta vez sí, estuvieron muy atentos. El partido se rompió en su tramo final ya que el Murcia situó a tres hombres en ataque de forma permanente y el Rayo tampoco se echó atrás. Cumplido el tiempo reglamentario, Peña veía su segunda amarilla tras cortar con falta un contragolpe y dejaba a su equipo en inferioridad para afrontar los instantes finales, en los que se consumó la primera derrota grana de la temporada. Textos e imagenes tomados de laopinióndemurcia.es
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