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El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, ha comentado en ocasiones, para denostar el trasvase, que habría que cambiar los libros de Geografía para decir que el Tajo no desemboca en Lisboa, sino en la cuenca del Segura. Es una exageración, debido a que las aportaciones totales del río que baña las comunidades de Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura superan los 13.000 hectómetros anuales. Pero sí convendría retocar los manuales de Geografía para destacar que el Tajo se ha convertido en el principal río que abastece al Segura, según recoge el borrador del nuevo plan de cuenca, que destaca «la dependencia socioeconómica» de este territorio con dicho acueducto. Ahora que está en plena efervescencia el futuro de este trasvase, el documento elaborado por la Oficina de Planificación Hidrológica del Segura, dirigida por Mario Urrea, destaca «la importancia vital del mantenimiento del Acueducto Tajo-Segura. Las aportaciones recibidas desde el Tajo en cabecera son difícilmente sustituibles por otro tipo de recursos en los regadíos ubicados en la Vega Alta del Segura o en su caso para la utilización de permutas de agua desalinizada en el Altiplano», apunta. Agonía del Segura El motivo principal de esta dependencia es la agonía que sufre la cuenca del Segura, cuyo régimen de aportaciones se está hundiendo. En los últimos diecisiete años, el acueducto Tajo-Segura ha transportado hasta Murcia, Alicante y una pequeña parte de Almería 6.119 hectómetros cúbicos de recursos superficiales, frente a los 4.568 hectómetros aportados en ese mismo periodo por todos los embalses de la cuenca del Segura. En resumen, un 33,85% más de agua con las transfusiones desde el Sistema Entrepeñas y Buendía, a caballo entre las provincias de Guadalajara y Cuenca. Entre los años 2000-2007, la media de aportaciones en los embalses del Segura ha sido de 254 hectómetros anuales; mientras que los desembalses autorizados han alcanzado los 367 hectómetros. El máximo trasvasable por ley es de 540 hectómetros en el punto de destino. Choque de trenes El borrador del nuevo plan de cuenca apunta que debe ser el Plan Hidrológico Nacional el que debe especificar las demandas que no pueden ser satisfechas con el agua disponible en esta zona. A lo hora de calcular el déficit, los técnicos de la Confederación han asumido que se cuenta con la dotación máxima del trasvase del Tajo. Así aparece en todas las simulaciones. Aún con esto, y con todas las plantas desalinizadoras, la cuenca del Segura arrastrará un déficit considerable. Dado que el nuevo plan del Tajo apunta a una reducción de los excedentes trasvasables en la cabecera, debido al aumento del caudal ecológico en Aranjuez y a las nuevas demandas de Madrid y del Corredor de Henares, se prevé un auténtico choque de trenes entre ambas demarcaciones hidrográficas Textos e imagenes tomados de Laverdad.es
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